Para una primera visita, empezaría por la rambla y dejaría el Cerro San Antonio para más cerca de la tarde. La vista desde arriba cambia mucho según la hora y vale la pena subir sin apuro.
Un paseo con aire de otra época
El Castillo de Piria y sus alrededores pueden ser un buen complemento si tienen tiempo. No hace falta intentar verlo todo en un día: Piriápolis funciona mejor cuando se deja espacio para parar a tomar algo o simplemente mirar el mar.